La Coctelera

niceday

La vida es un directo (life is live)

20 Junio 2007

La vida es un directo

El otro día estaba comiendo tranquilamente con mi prima en su casa. Ella mostraba interés por mejorar un poco su inglés. Así que, a lo tonto, mientras comíamos, nos pusimos a jugar a que hablábamos en ese idioma. Luego seguimos intententando descifrar el significado de algunas letras de canciones en inglés. Llegamos a la canción Life is live, con sus palabras homófonas, pero de tan distinta semántica.

Me preguntó que entendía yo por tal expresión y le contesté que yo entendía que la letra venía a decir que la vida es como un directo. Es decir, que la vida es como una actuación de un concierto en directo, en la cual es inevitable que todo el mundo cometa errores y fallos. Y que esto es así precisamente porque no hay ensayos previos. Asi que el mensaje de la canción sería que no hay una razón para preocuparse ni buscar el perfeccionismo en cada cosa que llevemos a cabo. No tiene mayor importancia, en la esencia misma de la vida está el cometer errores.

Mi prima salió satisfecha con la explicación y aún le apeteció considerar y escuchar otra vez con más atención esta canción. La verdad es que no sé si la canción profundiza en estas cuestiones filosóficas, pero a mi me gusta pensar así.

Con esta anécdota quería explicar, ya estaba tardando, el lema que rige mi blog, para que entendais por qué me gusta.

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14 Junio 2007

Relaciones individuales y familiares

Ultimamente me pica mucho la curiosidad por conocer las razones del comportamiento de las personas a través de sus orígenes familiares. Me parece muy interesante saber de qué manera la influencia de la familia puede afectar al entendimiento mutuo entre individuos.

En muchas ocasiones esperamos que la gente de alrededor, nuestras amistades especialmente, se comporten tal y como hemos visto en casa. Pero eso no siempre es así, porque en cada casa se dan unas formas de actuar distintas.

Por todo el mundo es sabido que dentro de cada familia rigen unos patrones y una dinámica de comportamiento. En algunas, sus miembros son más locuaces, en otras, más autoritarios, en otras se crean dependencias mutuas, etc.

Así, a veces buscamos un determinado gesto de complicidad o de aprobación en un colega. Este no nos lo da y nos sentimos mal. Sin embargo, lo que puede haber ocurrido es que en su familia su forma de ofrecer gestos de complicidad o aprobación no se haga del mismo modo que en la nuestra. A lo mejor esperabamos una palabra confortable pero tan sólo nos ofrece una mirada...

Después de darle vueltas y de buscar cosas, encontré el otro día un artículo sobre este tema. En él clasificaba a las familias en cuatro tipos en función de dos variables: control y afectos. Control se refiere a la necesidad de la existencia de normas que se considera que es necesario cumplir en el seno de la familia. Los afectos se refieren a la relación más o menos íntima entre sus miembros.

Así pues, los cuatro tipos de familias que podrían darse en función de estas dos variables serían los siguientes: familias autoritarias, asertivas, permisivas y negligentes.

Las familias autoritarias serían aquellas en las que prima el control y el cumplimiento de las normas antes que los afectos. Primero se ha de cumplir con el deber y si lo cumples, te ganas el cariño de la madre o del padre.

Las familias asertivas son las que manejan estas dos variables por igual y en la misma medida. Te quieren, pero también quieren que trabajes por tu futuro y seas una persona responsable.

Las familias permisivas dan más importancia a los afectos que a las normas, al control. Tratan de que te sientas bien y si un día no quieres estudiar, te lo perdonan.

Y, por último, las familias negligentes, no dan importancia a ninguna de las dos variables, ni control, ni afectos. Son familias que pasan de todo.

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13 Mayo 2007

Mas flexibles, menos dogmáticos

El otro día leí una de esas tantas encuestas que se hacen a propósito de la felicidad de los individuos. Ésta, a diferencia de otras, me llamó la atención por las conclusiones que extraía.

Empezaba, como todas, planteando que es necesario un cierto nivel de bienestar material para tener un mínimo de felicidad. Pero a partir de ahí, dado ese nivel material mínimo, proseguía con que en muchos casos, la felicidad va por otros caminos, caminos interiores. En concreto, cómo las personas se toman las cosas.

Mucha gente vive su vida diciéndose "tengo que llegar a ser tal o cual", "fulanita o menganito deberían hacerme más caso", "tengo derecho a que la gente sea más considerada conmigo siempre", etc.

Bueno, pues esos ejemplos mostrarían una manera de ser que no estaría ayudando mucho a conseguir la felicidad, pues subordina lo que los individuos pueden conseguir a cosas que no pueden controlar.

Puede que un@ no llegue a conseguir o ser lo que había pensado en un primer momento. Puede que la gente no sea considerada con un@ porquele resulta indiferente.

En cambio, quien se toma las cosas de una forma más flexible, quien dice "bueno, me gustaría que tal cosa fuera de una determinada manera, pero sé que hay cosas que salen de mi control", o quien dice: "siempre he esperado lealtad en mis amistades, pero entiendo que alguna vez alguien pase por problemas y me haya ofendido sin querer", etc... esas personas sonquienes, según esta encuesta, tendrían más posiblidades de llevar una vida más tranquila y feliz.

Hoy en día no está demasiado bien visto eso de ser cambiante de ideas, de flexibilizar los valores según las circunstancias...se ha premiado siempre la coherencia, los valores eternos, decir "yo siempre he sido así", "yo nunca antepongo mis intereses a los demás", "mis principios son inamovibles", etc

La encuesta concluía, por tanto, con la idea de que lo único que hay que hacer para allanar el camino a la felicidad es eliminar algunas de esas normas rígidas que agotan cuerpo y mente y que a la larga desesperan, porque sonimposibles de realizar en todas y cada una de las circunstancias con que nos encontramos en la vida.

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1 Abril 2007

Siempre hay una razón

¿Te has preguntado alguna vez por qué muchas veces las cosas no salen como a tí te gustaría que salieran? ¿O por qué esa persona desagradable sigue molestando? A veces nos gustaría que las cosas fueran de la manera que a nosotros nos favorece, o que no tuvieramos que tratar con determinadas personas.

No obstante, hay cosas, como ya sabemos, que escapan a nuestro control y no podremos evitarlas. Conoceremos personas cuyo trato es difícil, personas que pueden tener envidia de otras, y personas que sólo buscan su propio bienestar, sin importar qué le pasa al mundo. Y no siempre podremos evitar que se nos escape el autobús, o que un plan de playa y sol nunca se estropee por mal tiempo.

Aun así, por mucho que lo sepamos, hay que reconocer que el que no salgan las cosas como nos gustaría es algo que resulta fastidioso. Sin embargo, está claro que la realidad es la realidad. Mejor que llorar porque las cosas son así, podemos esforzarnos por entender la razón de que ocurriera de esa manera, aunque no fuera conveniente a nuestros deseos.

Por ejemplo, habíamos quedamos con una persona y nos falla. No es una situación agradable, pero es algo que entra en el conjunto de sucesos posibles. O, en otro caso, se estropea la tele cuando estamos viendo el partido más emocionante de la temporada. Tampoco sirve de nada ponerse a llorar ya que siempre existe alguna probabilidad de que la tele se estropee. Y esa probabilidad es aun mayor si la televisión estaba ya vieja.

Del mismo modo, el hecho de que conozcamos a alguna persona que nos hace la vida imposible no es algo improbable en una sociedad de individuos y relaciones sociales. Vivimos relacionándonos porque la vida es más agradable con amig@s. Entra, pues, dentro de los sucesos posibles, el que conozcamos a gente maja o no tan maja.

Pero otras veces también somos nosotr@s quienes tentamos a la suerte... o quienes enseñamos (inconscientemente) a los demás determinados comportamientos. Uno típico es que no hace falta que nos apoyen cuando lo necesitamos... y luego nos quejamos de que no recibimos ayuda, pero claro, es que había una razón para ello!

Creo que siempre existe una razón objetiva para todo. Una razón que puede provenir de lejos, pero está ahí, en algún lugar, oculta en cualquier parte. No es fácil encontrarla y en absoluto es sencillo verla porque muchas veces implica ampliar nuestras miras: ver más allá de lo que vemos, buscar el porqué de las cosas o entender el comportamiento de las personas.

Tags: control

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7 Marzo 2007

El aprendizaje como viaje iniciático

Es un hecho que los seres humanos aprendemos cosas desde el primer hasta el último día de nuestra vida. Estamos continuamente aprendiendo. Los primeros años aprendemos las cosas más básicas, a andar, a hablar. A medida que nos hacemos adultos aprendemos otras habilidades cada vez más complejas: a hablar en público, a negociar con otros, a preocuparnos menos, a tolerar más o menos cosas... a lograr un crecimiento personal cada vez mayor, en definitiva.

Igualmente que a nadar se aprende nadando, a ser se aprende siendo.

Es en la infancia donde las cosas que aprendemos más nos marcan para el futuro, pues no llevábamos ningún bagaje previo. Este aprendizaje lo realizamos copiando lo que vemos a las personas de nuestro alrededor. Pero no copiamos sólo las conductas, sino también sus actitudes ante la vida, sus costumbres, sus hábitos. Y con esto echamos a andar en la vida. Este pan que llevamos bajo el brazo va modelándose en función de las experiencias vividas y de las amistades que hacemos.

Hay gente asombrosamente abierta a aprender de otras, a estudiar las actitudes y comportamientos de los demás. Con eso esa persona se enriquece. La clave para abrirse a nuevas experiencias está en no pensar que nuestro pan es el único válido, sólo por la única (y estúpida) razón de que fue el primero que adquirimos.

Negar que una persona puede cambiar en cualquier etapa de su vida es negar esa capacidad innata que todos tenemos que se llama aprendizaje.

Tags: aprender

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18 Febrero 2007

Exceso de demanda

Aqui va un breve artículo para explicar una cosilla al estilo Coco (el de "Hola amigos, soy Coco").

Exceso de demanda es una expresión con varias acepciones, según parece. Yo conocía la acepción económica. Se utiliza para decir que en un mercado de un bien cualquiera los deseos de compra de quienes quieren adquirir ese bien superan a la oferta existente, o sea, al número de unidades de ese bien que existen en el mercado... Nada del otro mundo, en definitiva. Una simple expresión para expresar un hecho y ayudar al análisis económico.

La otra acepción proviene del campo de la psicología. Me enteré de su significado no hace mucho. Por lo visto en psicología, un exceso de demanda se refiere a una situación en la que a una persona se le exige demasiado. Esa persona tiene objetivamente que atender a más obligaciones de las que puede y no puede afrontar las situación a la que debe hacer frente. Como consecuencia la reacción que se genera en la persona es el típico estrés que todos conocemos. ¿Interesante, no? :-P

Bueno, pero todo este rollete, ¿para que? Pues simplemente por dos razones. Una para saludar, que hace mucho que no escribo, entre otras cosas porque no me iba bien la coctelera esta. La otra para dejar constancia del exceso de demanda que sufro (en su segunda acepción, claro). Y ésta era otra razón por la que no escribía. Aunque mi exceso de demanda particular se sitúa en el curro nada más, últimamente me exige demasiado tiempo, hasta fines de semana incluidos... También es verdad que tengo yo mi punto un pelín perfeccionista, y claro, me da por cumplir todo lo mejor que puedo.Y, en estos casos, pues ya sabeis, porque alguna vez lo habreis vivido, que no es una situación muy agradable. Pero lo mejor que se puede hacer es llevarla de la mejor manera posible.

Tags: intentar

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28 Enero 2007

Controlamos tan poco en la vida....

Aunque queramos, lo cierto es que los seres humanos controlamos muy pocas cosas en la vida. Nos gustaría tener control sobre las cosas que están a nuestro alrededor, las que nos afectan, sobre la gente que está con nosotros. Pero parece que no es así.

Y el ser humano tiene, por naturaleza, miedo a lo que no controla. Empezando, cómo no, por el miedo a la muerte. Igualmente tampoco se pueden controlar las consecuencias de muchos fenómenos meteorológicos que se temen.

El ser humano desde siempre, ha inventado ciertos ritos a propósito del sentimiento de descontrol que siente. Siempre lo ha hecho con la intención de sentirse seguro. Con ellos no controlaba lo incontrolable, pero conseguía un alivio para su mente. Así, por ejemplo, en las tribus antiguas se bailaban danzas para satisfacer a la diosa de la lluvia. ¿Llovía por hacer esto? No. Pero los miembros de esa tribu se sentían bien y tranquilos. Ya habían hecho todo lo que creían que estaba en sus manos hacer para favorecer una lluvia beneficiosa para sus campos.

Hoy en día, a medida que la ciencia va realizando avances más importantes y vamos ganando en conocimiento, somos menos tolerantes con lo que no controlamos. Lo cierto es que hoy en día tenemos información de casi de todo. Si salimos en coche, del tráfico y del tiempo; si nos duele algo, podemos ir a consulta médica; si queremos saber cómo está una amiga que vive lejos, pues la llamamos por teléfono.

Por eso ya no podemos vivir sin saber. Necesitamos información para casi todo lo que hacemos. Y como a pesar de ello aun siguen habiendo extremos incontrolados tenemos la necesidad de seguir determinados ritos para sentirnos segur@s, buscando alivio para nuestra mente, al igual que hacían esas tribus antiguas. Y lo hacemos de muy diversas formas. Por ejemplo, ¿tenemos la seguridad de que no nos robaran el coche? No, ¿pero que se nos ocurre hacer para estar tranquil@s? Pues comprobar un par de veces que el coche está cerrado. Lo mismo pasa cuando vamos a un examen: hay a quien le da por ir con la camiseta "de la suerte" o con cualquier otra prenda o complemento "de la suerte". ¿Va a tener esa persona la certeza de aprobar? Claramente no, pero no se puede negar que supone un gran alivio. Lo mismo es llevar unos calcetines desparejados, llevar un amuleto o ponerle velas al santo de devoción.

El mismo origen tienen las supersticiones y la religión. Tratan de aliviar la mente ante la incertidumbre que nos mantiene siempre en ascuas. Y asi, en definitiva, creemos que controlamos. No podemos soportar la incertidumbre y cada vez la soportamos peor. Queremos que todo lo que hagamos salga perfecto, queremos tener controlado hasta el último detalle, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, queremos una boda perfecta, queremos una vida perfecta ... sin querer entender que hay cosas que escapan a nuestro control. Lo mejor: aceptar que vivimos en un mundo lleno de incertidumbre y probabilidades y que es más sano no sufrir por lo desconocido e incontrolado.

Tags: control

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11 Enero 2007

¿Fracasar o sólo intentar?

La idea de fracaso es algo que normalmente tenemos muy presente a lo largo de nuestras actividades diarias. El diccionario de la RAE define fracaso como el "resultado adverso de una empresa o negocio."

Nos aterra fracasar en lo que llevamos a cabo. Trabajos, proyectos, ideas etc deberían salirnos bien. A veces, claro, el miedo viene sólo por los reproches que pudieran hacernos los demás.

Pensamos demasiado en los resultados de nuestros planes. Incluso en la misma definición de fracaso aparece la palabra "resultado". Pero no nos paramos muy a menudo a pensar en el proceso, cuando esos planes se están desarrollando. Una vecina mía, urbanita de toda la vida, se fue a vivir al campo con su novio. En su casa le decían que no duraría nada, que no podría aguantar la soledad allá y volvería pronto a la ciudad. Sin embargo, ella se fue. Es cierto que volvió, pero a los diez años, y no porque se hubiera cansado del campo, sino porque la relación con su novio se acabó.

Yo hubiera dicho que había fracasado, pero comentándolo, alguien me dijo que podía verlo de otra manera. En realidad, vivió diez años como ella decidió en su momento. Al menos intentó lo que quería. ¿Dónde podía decir yo que estaba el fracaso? Si no lo hubiera intentado no hubiera sabido qué habría pasado, ni habría disfrutado de ese tiempo.

Puede ser que sea así, porque ponerle la etiqueta única de fracaso a diez años de vida sí que parece que es un poco reduccionista. Lo mismo es hacerlo con proyectos que duran toda una vida. Es cierto que durante ese tiempo suceden muchas cosas, momentos agradables, momentos tristres, penas y alegrías.

Esto me recuerda ahora un poco a cuando en el colegio te decían que las acciones se valoraban por los resultados. Vaya con lo que nos enseñaban....

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Sobre mí

  • He dedicado este blog a estudiar a Ellis y su teoria de las ideas irracionales
  • "Quien no vive con una filosofía explícita y consciente vive maniatado por una filosofía implícita e inconsciente" - Diego Arranz

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