Siempre hay una razón
¿Te has preguntado alguna vez por qué muchas veces las cosas no salen como a tí te gustaría que salieran? ¿O por qué esa persona desagradable sigue molestando? A veces nos gustaría que las cosas fueran de la manera que a nosotros nos favorece, o que no tuvieramos que tratar con determinadas personas.
No obstante, hay cosas, como ya sabemos, que escapan a nuestro control y no podremos evitarlas. Conoceremos personas cuyo trato es difícil, personas que pueden tener envidia de otras, y personas que sólo buscan su propio bienestar, sin importar qué le pasa al mundo. Y no siempre podremos evitar que se nos escape el autobús, o que un plan de playa y sol nunca se estropee por mal tiempo.
Aun así, por mucho que lo sepamos, hay que reconocer que el que no salgan las cosas como nos gustaría es algo que resulta fastidioso. Sin embargo, está claro que la realidad es la realidad. Mejor que llorar porque las cosas son así, podemos esforzarnos por entender la razón de que ocurriera de esa manera, aunque no fuera conveniente a nuestros deseos.
Por ejemplo, habíamos quedamos con una persona y nos falla. No es una situación agradable, pero es algo que entra en el conjunto de sucesos posibles. O, en otro caso, se estropea la tele cuando estamos viendo el partido más emocionante de la temporada. Tampoco sirve de nada ponerse a llorar ya que siempre existe alguna probabilidad de que la tele se estropee. Y esa probabilidad es aun mayor si la televisión estaba ya vieja.
Del mismo modo, el hecho de que conozcamos a alguna persona que nos hace la vida imposible no es algo improbable en una sociedad de individuos y relaciones sociales. Vivimos relacionándonos porque la vida es más agradable con amig@s. Entra, pues, dentro de los sucesos posibles, el que conozcamos a gente maja o no tan maja.
Pero otras veces también somos nosotr@s quienes tentamos a la suerte... o quienes enseñamos (inconscientemente) a los demás determinados comportamientos. Uno típico es que no hace falta que nos apoyen cuando lo necesitamos... y luego nos quejamos de que no recibimos ayuda, pero claro, es que había una razón para ello!
Creo que siempre existe una razón objetiva para todo. Una razón que puede provenir de lejos, pero está ahí, en algún lugar, oculta en cualquier parte. No es fácil encontrarla y en absoluto es sencillo verla porque muchas veces implica ampliar nuestras miras: ver más allá de lo que vemos, buscar el porqué de las cosas o entender el comportamiento de las personas.


m dijo
Es verdad, que hay gente "toca pelotas" y también es verdad que muchas veces no es intencionado.
Pienso como tú que lo ideal es intentar entender a los demás, porque efectivamente detrás de cada actuación hay "casi" siempre una razón.
La cuestión entonces sería hasta que punto está uno dispuesto a entender a los demás, o hasta que punto está dispuesto a aguantar sus memeces o su envidia. Porque también es verdad que hay personas que desgastan, deprimen o endemonian (que es peor).
Muy interesante tu post, como siempre, aunque (para darme a entender)haya veces que no me apetezca hablar.
Un abrazo fuerte.
10 Abril 2007 | 03:55 PM