El aprendizaje como viaje iniciático
Es un hecho que los seres humanos aprendemos cosas desde el primer hasta el último día de nuestra vida. Estamos continuamente aprendiendo. Los primeros años aprendemos las cosas más básicas, a andar, a hablar. A medida que nos hacemos adultos aprendemos otras habilidades cada vez más complejas: a hablar en público, a negociar con otros, a preocuparnos menos, a tolerar más o menos cosas... a lograr un crecimiento personal cada vez mayor, en definitiva.
Igualmente que a nadar se aprende nadando, a ser se aprende siendo.
Es en la infancia donde las cosas que aprendemos más nos marcan para el futuro, pues no llevábamos ningún bagaje previo. Este aprendizaje lo realizamos copiando lo que vemos a las personas de nuestro alrededor. Pero no copiamos sólo las conductas, sino también sus actitudes ante la vida, sus costumbres, sus hábitos. Y con esto echamos a andar en la vida. Este pan que llevamos bajo el brazo va modelándose en función de las experiencias vividas y de las amistades que hacemos.
Hay gente asombrosamente abierta a aprender de otras, a estudiar las actitudes y comportamientos de los demás. Con eso esa persona se enriquece. La clave para abrirse a nuevas experiencias está en no pensar que nuestro pan es el único válido, sólo por la única (y estúpida) razón de que fue el primero que adquirimos.
Negar que una persona puede cambiar en cualquier etapa de su vida es negar esa capacidad innata que todos tenemos que se llama aprendizaje.




Jesús dijo
Hola Aurelia. Excelente post. Me ha gustado. Tan sólo añadir que el aprendizaje se basa también en una parte de razonamiento, con lo cual podemos ver una actitud concreta y aprender la contraria tras razonarla un poco.
Yo creo que debe haber algo inscrito en nuestros genes que nos facilite este otro modo de aprendizaje. De no ser así, seríamos mucho más parecidos entre nosotros.
¿Nunca te has preguntado porqué dos hermanos, que han sido educados por la misma familia, posiblemente en situaciones muy similares, han resultado dos personas completamente distintas a la hora de actuar, por ejemplo, ante una misma situación?
Si los dos la hubiesen aprendido tal cual la vivieron, se supone que tendrían que actuar de manera similar, sin embargo sabemos que esto no siempre es así. Digo yo que algo les habrá conducido a adoptar cada uno una postura diferente a la supuestamente aprendida. No se me ocurre otra cosa que un razonamiento posterior. Para ello, no es imprescindible, aunque sí pueda ayudar, contar con haber vivido ya una experiencia similar anteriormente.
7 Marzo 2007 | 05:24 PM