Últimamente veo que está generalizándose la expresión “pensar en un@ mism@”.

Se tiende a asociar esa expresión con el cuidado personal (tanto exterior como interior) de las personas. Quizás más de las mujeres pues, por desgracia, se está sobrevalorando demasiado que pierdan tiempo en arreglarse.

Así, es bastante común señalar la importancia de tener unos minutos al día en los que hacer algo que apetezca, como puede ser salir, leer, arreglarse, ir a la peluquería, ir de compras, etc. Se propone como una forma de desconectar cuando un@ se siente prisioner@ de los requerimientos y necesidades de los demás. Cuando un@ no acierta a decir “no” a lo que no le apetece.

Cuando esto ocurre, tener unos minutos para nosotr@s es casi la única salida. Sin embargo, digo yo, ¿no seríamos más felices simplemente sin sentir esa necesidad de tener que hacer lo que se espera de nosotr@s? ¿No sería más placentero no estar pendiente del mundo, olvidarnos de las cosas, no estar alerta, soltarse, desconectar, ser, no buscar justificaciones, estar donde apetece sin pensar, hacer cosas sin cuidado, no tener en cuenta a los demás, no saber que dirán los demás, no pensar siquiera en ell@s?

Prefiero pues que me den soluciones para conseguir esta actitud vital a que me vendan estrategias para conseguir cinco minutos de relax. Eso ya lo sé hacer yo.