Caminante no hay camino, se hace camino al andar
Me encanta viajar. He llegado a esta conclusión después de un tiempo de adaptación a una situación nueva para mí.
No me refiero a esos viajes que se hacen con l@s amig@s en vacaciones. Aquellos en los que ya sabes de antemano cuando van a empezar, cuando van a acabar que sitios verás y donde vas a estar en cada momento.
Me refiero a tener que mudarse a otros lugares, a tener que vivir una teporada aquí y otra allá. Así es mi vida ahora. Vosotr@s, amig@s lectores y lectoras, no lo notais; eso es lo bueno de internet, que es omnipresente y siempre podemos estar en contacto independientemente de nuestra localización fisica.
Pero me toca por razones de curro. Y a lo mejor no dejo de hacerlo. No pienso que mi vida empezará cuando deje de hacer mudanzas y me asiente en un sitio; al contrario, ha empezado ya, sigue corriendo. En realidad siempre estoy aquí. Eso sí, ando mucho más despistada, más desubicada. No me sitúo, me cuesta más concentrarme, pierdo el ritmo.
Sin embargo así parece que es la vida, igual que un viaje. Un viaje donde no hay nada permanente, no hay nada invariable, no hay nada en el mismo lugar, ni nada en el mismo instante. Como mucho sólo queda el recuerdo. A veces nos gustaría que las cosas fuesen distintas de como son. Pero es cierto que nada nos pertenece. Sólo podemos decir: "estamos", mientras el mundo gira, cambiante. Sólo podemos decir: "somos", mientras contemplamos el paisaje. Simplemente nos adaptamos a las circunstancias, abriendonos camino en el inseguro mundo en que vivimos. También, y al mismo tiempo, hacemos cosas y participamos de la vida.
Por eso, porque no hay nada seguro, no tengo miedo a andar de un sitio para otro. Si todo estuviera escrito, no me movería de casa.
Ah, tengo la suerte de ver un bonito paisaje por el camino. Esta es una de las vistas con las que disfruto. No puedo quejarme.



Jesús dijo
En efecto amiga, "caminante, son tus huellas el camino y nada más". Creo que sobran las palabras. Me suscribo por completo a tu forma de ver la vida. Quizá la mía por el momento no requiere de tanto movimiento, pero éste siempre es posible, aunque a decir verdad, lo digo después de un reciente traslado y se me avecina otro dentro de un año aproximadamente.
Disfruta del camino. Sólo recorrerlo ya merece la pena. Que te vaya bonito.
23 Noviembre 2006 | 10:52 AM