Hoy quiero tocar un tema educativo. El autoritarismo como actitud familiar entre padres (especialmente), madres e hij@s. Por suerte ya está cayendo en desuso, sin embargo la generación que lo ha sufrido está pagando aún sus consecuencias.
Haber tenido padres autoritarios, según el modelo tradicional familiar, tiene varias consecuencias negativas para quien recibe esa actitud jerárquica.
En primer lugar se presupone que el niño/a que recibe esa educación no sabe actuar sólo. Esto puede ser cierto en las primeras etapas de la vida, pero deja de serlo a partir de cierta edad. El problema es que la actitud apenas cambia con el crecimiento de la criatura.
Como consecuencia, el hijo o la hija toman por bueno todo lo que se les dice. En cambio toman por malo cualquier actitud que muestre independencia a la hora de tomar de decisiones. Esto conlleva de una forma inmediata a la pérdida de autonomía.
Esta actitud autoritaria es vista como algo normal (corriente) en el hijo o hija, pues se impone desde que nace. Como se considera normal, se percibirá durante toda la vida, asumiendo por lo tanto que otros son responsables de lo que un@ hace.
Esto se manifiesta en todos los aspectos de la vida. Por ejemplo: la persona se organiza en función de parámetros externos, no de lo que ella piensa que es más conveniente en cada momento. Se adapta a lo que hay y no se plantea la opción de modificarlo. Esto puede concretarse, entre muchas cosas, en el uso del tiempo, tema del que ya hablé en otra ocasión.
Además espera que sean los demás quienes le digan (esto no siempre es consciente) si lo que hace agrada o no. Espera aprobación o rechazo, pero siempre actúa esperando, nunca o casi nunca por iniciativa propia.
A un nivel más amplio, termina aceptando puestos de trabajo de poca iniciativa y responsabilidad. Las relaciones sociales también vienen contaminadas. Se basan muchas veces en prestar más atención a lo que quieren otras personas que a plantearse, si quiera alguna vez, qué le gusta a esa persona.
La única forma de acabar con el bagaje del autoritarismo sería siendo conscientes del mal que puede causar a todos los niveles.

Tal vez, abandonando la falsa idea de que los padres somos quienes llevamos siempre la razón y que nuestros hijos tienen que hacer siempre lo que nosotros digamos, porque para eso somos sus padres, tal vez, sea suficiente para abandonar esa línea autoritarista que no beneficia ni al hijo... ni al padre.
Mi experiencia personal ha sido esa y desde luego, no puedo negar que la comunicación que tengo actualmente con mi hijo es mucho más saludable para los dos. Tan solo era necesario permitirle más espacio para ser quien es, y no quien me gustaría que fuese.
Buen artículo... A este autoritarismo de la educación me gustaría añadir ese autoritarismo más invisible que impone la sociedad en su conjunto, y que ya hemos tratado mil veces bajo el nombre de "corrientismo" y otros. El origen es distinto pero creo que los efectos tal como los describes, muy parecidos. En fin, cada loco con su tema, supongo :-P
Me ha encantado la última frase. Ciertamente, la única forma de superar los condicionamientos es tomar conciencia de ellos, darse cuenta de que todo lo que se ha vivido hasta un momento dado es sólo una posibilidad, y que existen otras muchas más, y probablemente de entre ellas algunos estilos mejores de vida.
En psicología se ha estudiado un estilo educativo autoritario, este se produce cuando los padres entienden que la educación se fundamenta en el cumplimiento sumiso de las normas. Los puntos de vista de los niños no se toman en cuenta y la respuesta a su desacato es el castigo. Esto es lo que ya has dicho. Sólo me falta añadir que los niños muestran con frecuencia un comportamiento ansioso y hostil. Tienen un nivel de frustación alto y se comportan de forma insegura
sigo...que se ha mandado sólo el mensaje..
También promueven en los niños actitudes de introversión y un bajo nivel de autoestima. Felicitaciones por el post, está genial. Un beso..
De este estilo autoritario me he dado cuenta ahora, quizas un poco tarde, por desgracia.... ha sido más bien a partir de la comparación con otros estilos educativos cuyos resultados veo o intuyo en otras gentes. De todo se aprende pero es verdad que es un poco fastidioso aprenderlo tarde....
Aurelia, es fastidioso aprender algo tarde, pero mucho más no aprenderlo nunca :-)
Sí Diego, sé que tienes razón aunque no lo quiera ver. Este estilo marca muchas pautas de actuación en la vida. Da más importancia al cumplimiento de las normas, no permite errores, no hay una actitud más laxa, no hay relajación, no puede haber un momento de tranquilidad, de desinteresarse por si las cosas salen bien o salen mal. Una persona sólo es querida cuando se somete a esas normas. Todo lo demás está subordinado a este cumplimiento. Es una educación que asfixia, no permite desarrollar cariño por el resto de las personas, no permite la espontaneidad, no permite tomarse la vida de una forma más relajada, sólo hay miedo a no cumplir.
Coincido plenamente, Aurelia.
Sin embargo, parece una actitud natural en el ser humano que no confía en sí mismo el acogerse a una supuesta autoridad para ejercer una influencia o un poder sobre los demás que le devuelven parte de esa autoestima perdida. Y aquí encontramos a los jefes, a los uniformados (policías, médicos, sacerdotes, etc.) y, lamentablemente, a los padres.
Y digo lamentablemente, porque somos casi los únicos que ostentamos dicha autoridad con los niños, amparados por las leyes propias de la privacidad. Es decir, los padres podemos hacer casi lo que nos venga en gana con nuestros hijos. Podemos ejercer ese poder hasta extremos insospechados. Me incluyo como padre, pero no como ejecutor del autoritarismo. Me identifico más con la corriente educativa basada en el respeto.
¡Saludos!
Que buena Antonio esa idea que has dado! me refiero a que una persona con poca confianza en sí elija someterse a una supuesta autoridad.
Esto es como la otra cara de la moneda del mensaje del artículo. Habría que ver que vino antes, si un "esfuerzo" por parte de los padres para crear criaturas con baja autoestima que entonces necesiten acogerse a cualquier supuesta autoridad, o por el contrario, obligaron a los hij@s a someterse a ellos y luego de mayores ya se sometieron, por extensión, a cualquier otra autoridad, lo cual hizo que ell@s se convirtieran en personas con baja autoestima.
Pienso que esta segunda opción debe de ocurrir antes: la baja autoestima o poca confíanza en sí, se crea a partir de hacer que l@s hij@s se fijen mas en lo que hace la gente que en valorar (y validar) lo que hacen ellas mismas.
Por cierto que una autoridad puede ser todo el mundo, desde los padres o autoridades gubernamentales como dices, pero también los amig@s, los vecin@s, etc. La verdad es que hay gente que siente que cualquier cosa que le dicen, por banal que sea y venga de quien venga, la debe hacer (o si no la quiere hacer, se rebota de forma exagerada).
Saludicos para tí tambien!