Hoy quiero tocar un tema educativo. El autoritarismo como actitud familiar entre padres (especialmente), madres e hij@s. Por suerte ya está cayendo en desuso, sin embargo la generación que lo ha sufrido está pagando aún sus consecuencias.

Haber tenido padres autoritarios, según el modelo tradicional familiar, tiene varias consecuencias negativas para quien recibe esa actitud jerárquica.

En primer lugar se presupone que el niño/a que recibe esa educación no sabe actuar sólo. Esto puede ser cierto en las primeras etapas de la vida, pero deja de serlo a partir de cierta edad. El problema es que la actitud apenas cambia con el crecimiento de la criatura.

Como consecuencia, el hijo o la hija toman por bueno todo lo que se les dice. En cambio toman por malo cualquier actitud que muestre independencia a la hora de tomar de decisiones. Esto conlleva de una forma inmediata a la pérdida de autonomía.

Esta actitud autoritaria es vista como algo normal (corriente) en el hijo o hija, pues se impone desde que nace. Como se considera normal, se percibirá durante toda la vida, asumiendo por lo tanto que otros son responsables de lo que un@ hace.

Esto se manifiesta en todos los aspectos de la vida. Por ejemplo: la persona se organiza en función de parámetros externos, no de lo que ella piensa que es más conveniente en cada momento. Se adapta a lo que hay y no se plantea la opción de modificarlo. Esto puede concretarse, entre muchas cosas, en el uso del tiempo, tema del que ya hablé en otra ocasión.

Además espera que sean los demás quienes le digan (esto no siempre es consciente) si lo que hace agrada o no. Espera aprobación o rechazo, pero siempre actúa esperando, nunca o casi nunca por iniciativa propia.

A un nivel más amplio, termina aceptando puestos de trabajo de poca iniciativa y responsabilidad. Las relaciones sociales también vienen contaminadas. Se basan muchas veces en prestar más atención a lo que quieren otras personas que a plantearse, si quiera alguna vez, qué le gusta a esa persona.

La única forma de acabar con el bagaje del autoritarismo sería siendo conscientes del mal que puede causar a todos los niveles.