Mis fobias
Mi intención hoy era escribir sobre mis fobias. O mejor dicho sobre mi fobia, pues en realidad sólo es una, aunque la puñetera se ramifica. La idea era actuar conforme a eso que dicen normalmente: si no puedes con tu enemigo únete a él. Así que lo que quería hacer era no tomarla en serio, reírme de ella.
Así que empecé. Mi fobia es bastante simple y común, en realidad. Un miedo irracional hacia las inyecciones. No es que me ocurra a menudo, pero cuando ocurre me mareo, se me nubla la vista, se cae y se me cae tensión al suelo hasta perder el conocimiento. La verdad que no mi cuerpo no tiene ningún mérito al inducirse una bajada de tensión, pues ya de normal la tengo baja... El problema más grave es cuando se extrapola a otros ámbitos, como por ejemplo, ir al cine. Sí, no será la primera vez que tengo que salir de la sala al ver pinchar a alguien.
Y así, pensando yo en que no me gusta que me pinchen ni harta vino, me di cuenta de una cosa. Deje de pensar en mí y me acordé de los demás. Es cierto, fue como una evolución hacia afuera. Hacia las personas que sí tienen que sufrir pinchazos de manera crónica, como las diabéticas, o hacia la gente que tiene algun tipo de cancer y tiene que sufrir los rigores de la quimioterapia, etc. Y acordándome de todo eso y pensé en lo fútil de mi fobia, y que si en vez de preocuparme por ella, dedicaba el tiempo a ayudar a otro ser humano, esa ayuda habría valido por todos los desmayos que hubiera podido tener.
Por todo ello ya no voy a hablar más de mi fobia.


Jesús dijo
No soy consciente de tener ninguna fobia en concreto, no al menos hasta el límite de desmayarme, pero sí hay cosas que me incomodan más que otras, como por ejemplo las calles abarrotadas de personas, situación que me transmite la sensación de no poder moverme y me incomoda bastante produciéndome mal humor.
Lo cierto es aquello que dices del enemigo y de unirte a él. Quizá sería bueno añadirle aquella postura que dice:
"Si en un momento dado te encuentras en un callejón sin salida, no lo dudes: sal por donde has entrado".
Digamos que además de reírse de esos miedos ó fobias, que también creo que ayuda, lo ideal es enfrentarse a ellos de la mejor manera posible cada vez que sucedan, contando con la posibilidad de no lograrlo a la primera, pero sí poco a poco con el tiempo.
Veo más complicado la manera de enfrentarte a tu fobia, porque significaría que tendrías que pincharte con relativa frecuencia, lo cual no te deseo ni mucho menos, pero me parece posible enfrentarlo tratando de ver algunas de esas escenas en una película (preferiblemente alguna de humor en la que aparezca un médico pinchando a su paciente ó algo así) y que te provocan la misma situación, con una actitud de superación de algo que, por otro lado, muchas veces es inevitable (como también lo es en mi caso con las aglomeraciones humanas).
Otra opción es asimilar (que tampoco me parece mal) que cada vez que te pinchan ó ves pinchar a alguien, te da sueño y descansas un rato. Tampoco tiene nada de malo.
Te mando un beso.
17 Agosto 2006 | 12:49 PM