¡Cuántas veces no hemos sabido cómo decir que no a algún colega que nos proponía algo que no nos apetecía nada! Al final hemos acabado yendo a regañadientes, pensando que todo sea por la amistad...
Tres cuartos de lo mismo pasa con otros asuntos más relevantes en la vida. Conozco gente que no intenta siquiera dedicarse a la profesión que le gusta porque se siente avergonzada de ella. También a gente que se casa en vez de unirse como pareja debido a la posible reprimenda familiar.
Sin embargo, teóricamente sabemos que las posibilidades que tenemos de hacer cosas son mucho más amplias: a esa amistad podíamos haberle respondido tanto sí como no, podemos dedicarnos a una profesión o a otra, somos libres de elegir nuestro propio estado civil. En estos casos, por el contrario, se limitaban a tomar la decisión que parecía satisfacer a los demás.
Es decir, tenemos casi infinitas posibilidades de elección. ¿Por qué elegimos un puñado? ¿Por qué, además, ese puñado de opciones elegidas son las que estarían satisfaciendo a otras personas?
Fromm escribió una vez que el ser humano en esta sociedad había alcanzado unas cotas muy altas de libertad. Tales cotas serían abrumadoras para él. Ante ello, limitaría y restringiría su libertad a un cómodo marco de referencia que controlaría, confortable y práctico.
En vez de ejercer la libertad plena, el individuo se permitiría restringir sus posibilidades de elección a las opciones, gustos y decisiones de los demás.
Hay que admitir que en realidad es un método cómodo, pues hacer lo que otras personas quieren, exculpa la responsabilidad individual. Es práctico, porque cada cual sabe a que atenerse, y es controlable, sólo hay que dejarse llevar, no pensar, dejar que otras personas piensen por un@ mism@.
El coste, sin embargo, es alto. Significa renunciar a muchas de las propias necesidades y preferencias.

Aunque el experto en materia "antiborreguista" es mi amigo Diego ;-), me aventuraré a decir que la causa de ello es el borreguismo, pero no por comodidad, sino porque no soportaríamos que nos "echasen de la manada" por no seguirla fielmente y ser "diferentes" en algunos aspectos. Es un problema de identidad. Nos identificamos más con el bulto que con nosotros mismos (a ello nos enseñaron). ¿Qué hemos hecho? muy sencillo: ampliar los límites por otro lado: ya que, en general, las posibilidades que creemos que hay (que nos enseñaron como únicas) de vivir con una persona y de estar con la conciencia tranquila es contrayendo matrimonio, ampliamos el número de posibilidades con el número de iglesias, restaurantes y variedad de trajes de boda donde escoger. De esta manera, nos sentimos más libres porque la aparente variedad donde elegir es casi infinita (nos autoengañamos con las "posibilidades posibles").
Cuando esos miedos al rechazo "por ser diferentes", los pasamos por la realidad (hay gente que lo hace, sin ir más lejos quienes viven juntos sin necesidad de matrimonio), nos permiten ver que no siempre son como los pensábamos ó como nos hicieron creer (no con otro fin que hacernos pasar por el aro). El problema fundamental está, una vez más, en hacer prevalecer la opinión y bienestar de los demás por encima (y a costa) del nuestro propio. Si te paras a pensar un poco, esta es la razón por la que tantas personas "creen" en las mismas religiones, sin cuestionarse otra posibilidades que se sabe que las hay.
También por lo general, quienes hacen prevalecer sus opiniones y bienestar por encima del de los demás (vulgarmente conocidos como "egoístas"), son precisamente personas con alta autoestima y suelen ser especialmente tolerantes, aunque para los demás, lo hacen "por joder" (esto se les dice para agotar la posibilidad de que "hagan lo que quieran", intentando causarles sentimientos de culpa).
Si logramos quitarnos ese sentimiento de culpa (que en realidad no es nuestro), con toda seguridad comenzaremos a elegir por nosotros mismos, pero para ello requiere ser más egoísta y no hacer tanto caso a las demás opiniones ni pensar más de lo necesario en el bienestar de los demás, y menos a costa del nuestro. El resto es fácil: seguir nuestro propio criterio, ó lo que es mejor, ser nosotros quienes tomemos las riendas del carro que lleva nuestra vida y que cada uno se haga responsable de las suyas. Esta es mi opinión.
Aquí el antiborreguista :-D
Qué decir, Jesús, estoy bastante de acuerdo contigo. Llega un momento en que tu conciencia llega a un nivel en que te das cuenta de lo valiosa que es la vida, que tenemos una única oportunidad (pues solo se vive una vez) para ser felices haciendo lo que queramos con nuestra vida... que no tiene sentido dejar en los demás la responsabilidad del propio ser. Es cierto que si vas contracorriente los demás te suelen percibir como egoísta, te intentan hacer sentir culpable... qué decir, es la historia de mi vida casi minuto a minuto, jajaja. Pero llega un momento que lo ves desde tal dinámica que desaparece cualquier rencor hacia los demás o hacia la sociedad, y ves todos esos intentos de la gente por reafirmar su corriente (cuando en lo más profundo de su ser no quieren ir por ahí) desde una óptica más de compasión... dejas de luchar contra el mundo y empiezas a intentar ayudar a quien puedes y a quien se deja ayudar, para abandonar esa corriente y seguir la suya propia, que por lo que sea no se atreve a seguir.
Aurelia, creo que "dejarse llevar" no es fácil. Aquí en realidad hay dos corrientes, la que te dicta la sociedad y la que te dicta tu ser, alma, corazón o como queramos llamarle. Si te dejas llevar por la sociedad estás remando en contra de tu ser (hasta que una buena crisis te pone en tu lugar, claro). Si te encomiendas a tu ser estarás remando en contra de la sociedad. ¡Ningún camino es sencillo! ¡Los dos son muy chungos! Aunque el de ir contracorriente de la sociedad es mucho más divertido, jeje... (para desdramatizar un poco).
Aunque el tipo de dificultad es distinto en cada caso... pero yo eso de la "felicidad inconsciente" no me lo creo, no se puede ser feliz negándole el paso a lo que en el fondo somos, que es conciencia, bondad, amor, crecimiento espiritual. Porque siempre quiere salir y si no la dejamos se buscará sus estrategias para salir, y si nos ponemos muy brutos pues al final todo al carajo, nos morimos todos, ser social, ser profundo, etc. santas pascuas, que supongo que a veces es la última alternativa para "salir".
Me alegro que te haya gustado "El miedo a la libertad"... tengo pendiente releermelo porque creo que es el origen de eso que llamaba en mi blog "miedo a vivir", en el fondo es lo mismo, porque vivir consiste en ejercitar la libertad específicamente humana, la conciencia, etc.. Fromm era un visionario, escribió eso en 1943, cuando todavía no se sabía que esas tendencias que él apuntaba iban a acentuarse mucho más. Hace poco leí una compilación de ensayos suyos que un colaborador hizo a título póstumo, "La patología de la normalidad". Gran título, ¿que no?
Aunque no he pensado en ello todo lo que quisiera, mi ideal de sociedad es aquella en que las restricciones de la vida social y las de la vida personal llegan a algún equilibrio, y entonces ya no luchan una contra otra, no hay esas dos corrientes contrapuestas sino que están en armonía, creo que es mi tema de investigación favorito. Hasta ahora creo que todas las sociedades humanas han pasado como apisonadores por encima de los seres humanos que las formaban o las forman. Conseguir ese equilibrio debería ser el gran reto de la humanidad, y no llegar a Marte o alargar la esperanza de vida a los 120 años. ¿No?
En fin, qué día llevo de enrollarme, disculpas por todas las txapas que he soltado aquí y allá y a pasarlo bien, nos leemos
¿Qué puedo añadir? Poco o nada, hay mucha sintonía en este asunto. Somos más de uno los que nos sentimos, a veces, viviendo a contracorriente, pero estoy de acuerdo con lo que decía Diego de que así es más divertido :-)
Por cierto, ni idea de quién es Fromm, a mí me recuerda a eso de "pezqueñines, no gracias" ;-)
Jajaja, Antonio, Fromm era un tipo que pensaba y vivía muuyyy contracorriente para lo que se estilaba en su tiempo. Quizá por eso nos gusta tanto ;-)
Jesús, me ha encantado eso de que aumentamos los límites por otro lado, jaja, eso de aumentar el numero de iglesias, restaurantes, etc... eso me lo encuentro yo en segun que zonas comerciales: en todas las tiendas tienes lo mismo, pero que si en otro tono, que si con un dibujo asi, que si un adorno alla.. etc y así va todo el mundo casi uniformado y a quien se sale un poco de la norma se le mira raro...
pero mas alla de la anecdota. Eso de no soportar que nos echen de la "manada" es precisamente lo que dice Fromm cuando habla de la neurosis colectiva de la sociedad. Dice justo que es una manera de mitigar ese miedo vital del que es objeto su libro.
Lo malo, Jesus, es que luego no es facil desprenderse de esas culpas, creo que hay que trabajarselo mucho, dedicarle muchas horas a razonar lógicamente si tiene algun sentido seguir o no esa corriente. A lo mejor en algun momento puntual entiendo que igual se puede hacer una excepcion. Por ejemplo, yo no entro a las iglesias en las bodas, pero si es de alguien muy muy cercano, igual si... la verdad es que viviendo en sociedad a veces es dificil no hacer lo que hace la manada, pero tambien hay veces en que yo pierdo, mas de lo que gano, si no sigo esa corriente.... sin embargo es verdad que la sociedad aprieta bastante al inconformismo. Y con esto enlazo con lo que dices, Diego, eso de que no es fácil dejarse llevar tampoco, un equilibrio de fuerzas seria lo ideal.
Y si que me ha gustado mucho el libro, ha sido como ver reflejado en él lo que siempre supe, pero que nadie dijo, y al final resulta que ya estaba estudiado, y seguro que después de él ha habido más desarrollos de sus ideas (me consta que Ellis lo hizo), por lo que nos beneficiamos de otros estudios posteriores que seguramente habrán ahondado en aspectos concretos del tema, pero como punto de partida está muy bien. Antonio, ya ves que no tiene nada que ver con los "pezqueñines" jaja, como me he reido con eso!
Ahí está el secreto: seguir a la manada por voluntad propia, cuando uno lo considera adecuado, cuando uno quiere, cuando valoramos y vemos que nos "compensa" lo que damos por lo que obtenemos, y no porque "debe ser así". Esa es la diferencia. De esta manera, tienes más control sobre tu vida, decidiendo a cada instante lo que haces. De esta forma, no te dejas (en el sentido de abandono) arrastrar por la corriente, sino que la aprovechas para avanzar con más facilidad. Cuando llegas donde quieres, te agarras a un punto sólido para salir de la corriente y continuar tu camino. Eso es la libertad, eso es llevar las riendas de tu propia vida.
No se trata de decir "no me dejo llevar por la corriente nunca más", ni de integrarse con la corriente hasta el punto de perder identidad, sino de aprovecharla cuando la consideramos favorable e ir contra ella (ó atravesarla) según nuestras necesidades, según nuestro propio criterio. Qué duda cabe que esto tiene su precio, pero la mayor parte de las veces compensa pagarlo. El resto de las veces, se reparte entre nuestros errores y las veces que hemos decidido "dejarnos llevar durante un rato".
Las embarcaciones de vela modernas, pueden recibir el viento prácticamente de cualquier dirección para avanzar en la dirección que se desee. Tan sólo es cuestión de colocar las velas de la manera más adecuada. Como verás, es posible avanzar en cualquier dirección, con independencia de la dirección del viento. Incluso cuando viene de frente, existe una forma de avanzar en dirección contraria al viento: mediante un movimiento de zig-zag, colocando la embarcación en un ángulo respecto del viento que permita avanzar.
Esa sí que es una buena lección, sí señor!
No es por ser pesado porque creo que esto ya lo he dicho antes en otro blog, pero bueno ya se sabe que cada loco con su tema y el mío es el "corrientismo" ;-)
Creo que la mayoría de la gente cuando reflexiona bastante sobre las corrientes sociales que existen en occidente (dios-dinero, diosa-imagen, amor-dependencia, etc.) se suele terminar apartando de ellas.
Es decir, no lo veo tanto como un tema de elección sino de conciencia. Cuando no se tiene conciencia de que esas corrientes existen se siguen, no hay alternativa consciente, por tanto no hay elección. Cuando se tiene conciencia de esas corrientes normalmente no se siguen, o al menos se entra "en lucha" para no seguirlas. ¿Que habrá gente consciente de esa corriente que evalúe racionalmente pros y contras y al final decida seguirla? Habrá, pero mi hipótesis es que es un infintesimal...
En fin, es mi opinión personal pero por otra parte algo que tengo bastante pensado, experienciado y teorizado... después de todo tengo pendiente escribir un libro sobre el "corrientismo" y cómo salir de él a través de las crisis, jeje ;-)
Oye, pues mola este debate!
Es verdad que hay mucha frivolidad en esta sociedad de hoy en día, y cuanto más leo, más me doy cuenta y mas patentes se me hacen las banalidades que aparecen después, tanto a nivel comunicativo o en las relaciones sociales o como entretenimiento, en la televisión, revistillas de consumo rápido, etc.
Sería por tanto irreflexivo no apartarse de esas corrientes sociales. Ya lo hago yo en la medida en que puedo y quiero, aunque creo que la diferencia entre tu opinión y la mía es que yo no lo hago por sistema (en realidad son sólo excepciones a la norma, es verdad, porque mis principios son mis principios)
En realidad pienso como tú, Diego, que es un tema de conciencia. Soy consciente de que no quiero, por mis principios, seguir la corriente, de que eso, en terminos generales, no me satisface, de que mi vida vale mucho mas como para desperdiciarla con tonterias insulsas.
Lo que no puedo evitar es vivir en una sociedad, tal como diría Fromm, de "conformismo tipo rebaño" (curioso, que ya la clasificara así).
Pero rebelarse contra ese conformismo por sistema, ¿no es también seguir una corriente? En este caso la contraria. La acción viene motivada por un locus externo, que es la norma "no seguir la corriente".
La verdadera libertad nace de dentro, a partir de una motivación interna (o sea un locus interno), de moverse en función de las propias necesidades, de no dejarnos dirigir por otros. Al negarnos a seguir sistematicamente una corriente, nos estamos dejando dirigir en realidad por esa corriente, pues lo único que nos mueve (aunque no lo parezca) es precisamente esa corriente, aunque en sentido contrario.
¿Para que quieres no seguir la corriente cuando lo que te apetece en un momento dado es seguirla, por la razón que sea? ¿Que ganas a nivel individual, te compensa? ¿Que ganan los demás que lo ven? ¿Te sirve a tí, o es a costa de tu propia felicidad? Bueno, esto habria que aplicarlo a casos concretos pero ya me dices, si quieres... de buen rollito, eh? tampoco pretendo ser la inquisición :-P
Y bueno, de pesado, nada, que mientras no se le agoten los gigas a La Coctelera, aqui podemos seguir discutiendo lo que quieras.
Vaya una sucesión de comentarios... Me ha encantado.
Y con el último..., pues tú misma acabas de ponerle la guinda a tan rico pastel, Aurelia, claro que jugando en casa.... ;-)
Supongo que el quid de la cuestión está en aprender a escucharnos, a escucharnos a nosotros mismos, a nuestro interior, a nuestros deseos, sin más prejuicios (ni a favor, ni en contra de "la corriente" :-) ), sin más influencias, sin más distracciones, sin más persuasiones, ni disuasiones, ni sugestiones... Sin más. Escucharnos y escucharnos, una y otra vez..., y otra vez más..., hasta acabar haciéndolo ya sistemáticamente, casi por inercia... ¿Qué debo hacer? ¿Qué quiero hacer? ¿Qué he de hacer...? Pues eso... Escúchate, escúchate a ti mism@, aprende a hacerlo...
Se ha dicho hasta aquí, en todos vuestros comentarios, mucho -y muy bueno- al respecto. Todo muy aprovechable...
Sólo añadiré una pequeña nota más, que creo que viene al caso.
Casi siempre que he decidido optar por una decisión que, de forma más o menos evidente, "chocaba" con aquéllo que primaba, que se estilaba más o que sencillamente se esperaba en mi entorno más próximo, a esas decisiones le siguieron, por este orden, dos movimientos de reacciones:
1º) El más inmediato, cierto desconcierto; cierto cuestionamiento; en algunos casos, ciertas críticas, más o menos abiertas; cierta desaprobación; cierto rechazo, en los casos más extremos...
2º) A continuación, dando un tiempo al tiempo, cumpliéndose un medio plazo, y curiosamente, una vez demostrado y constatado que todo lo anterior no me había hecho vacilar..., cierto interés, por parte de algun@s/vari@s/ o incluso bastantes de las mismas personas por secundar una idea idéntica o similar; cierto reconocimiento; cierta admiración???; cierta aprobación??? Cierto guiño... Cierto guiño, en definitiva... ;-)
En fin... Que me ha encantado lo vuestro. Ojalá que cunda y que llegue a much@s.
Besos.
Pispita, me parece muy importante lo que dices porque demuestra que a veces hay que hacer lo que realmente nos pide el cuerpo aunque nos ganemos la desaprobación de los demás; no hay que desperdiciar la oportunidad.
Lo mas importante de todo el comentario es que has conseguido pasar al "segundo nivel" (sí, como en un videojuego, jeje), que dices que hay un segundo efecto de reconocimiento, de aprobación... eso es muy bueno. Pero me parece a mi que la gente (yo misma) al ver el primer efecto nos amilanamos y luego ya no esperamos al segundo, dejamos de hacer eso que queriamos con las consecuencias que acarrean para nuestra autoestima..... asi que muy buena, muy buena, esa "iluminacion".
Jajaja, esto se ha puesto muy divertido!
Suscribo todo el comentario de Pispita y me ha encantado especialmente la descripción de los pasos 1 y 2 porque puedo dar fe de que los conozco, vaya que sí. Al rechazo inicial, pasado un tiempo como dices, algunas personas giran hacia una actitud de "guiño" (gran descripción), como diciendo pero sin decirlo, "mira tío, yo no me atrevo a tirar por ahí, pero suerte y adelante porque creo que en el fondo tienes razón".
Yendo un paso más de esa descripción, mi hipótesis es que inicialmente la gente desprecia, critica o intenta "corregir" al que va contracorriente porque sobre todo esa persona con su actitud está poniendo en cuestión su forma de ver el mundo... es una reacción mucho más emocional, como de reacción al peligro, que intelectual o espiritual, por eso después cuando el intelecto y/o el espíritu entran en juego se ve de otra forma y muchos de esos críticos iniciales terminan identificándose con el rechazo a la corriente y viendo al otro como la encarnación de una esperanza vaga de que las cosas pueden ser o pueden hacerse de otra forma. El problema es que de esa vaga esperanza a apartarse realmente y con la propia vida de la corriente hay un salto muy grande de conciencia o de coherencia y la mayoría de la gente no lo da. Al final tanto los pasos 1 como 2 son muestras, distintas expresiones, de que hay en la sociedad mucho "miedo a vivir", como he indicado muchas veces en mi blog.
Ah, Aurelia, estoy contigo en que no hay que ir contracorriente por sistema, eso sería hacer "contracorrientismo", apartarse de todo por sistema, lo cual al final es seguir otra corriente, jajaja... y me río pero eso no quita que realmente haya gente que va así por la vida, haciendo todo al revés porque sí, lo cual es igual de absurdo que hacer todo como Vicente porque sí.
Personalmente no pienso o hago las cosas distintas por sistema, simplemente me cuestiono profundamente todo lo que pienso o hago y el resultado es que la mayoría de las veces eso me lleva a apartarme de las corrientes sociales. Pero vamos que vivo en una casa, tengo pareja, pago mis facturas trabajando, me gusta el fútbol, escucho grupos de música que salen en las radios normales, veraneo en sitios turísticos, pago en las tiendas, digo "hola" y "parece que va a llover" en el ascensor a mis vencinos y otra serie de cosas que hago en armonía con la sociedad simplemente porque hacerlas no entra en contradicción con mi "sistema de vivir" e incluso a veces me gusta hacerlas.
En mi opinión no se trata de levantarse contra la sociedad, sino de levantarse contra el sometimiento que la sociedad impone a los seres humanos que la forman en aras de la estabilidad, la seguridad, etc., y trabajar para que algún día podamos vivir socialmente en armonía y en armonía con nosotros mismos. De sueños también se vive, ¿que no? ;-)
Interesante interpretación de los pasos "1" y "2" y de las causas subyacentes, Diego.
Tu penúltimo párrafo, por otra parte..., estooo..., ufff..... Es que de verdad... No veas el alivio que ahora siento, Diego. Ya me quedo mucho más tranquila sabiendo, con toda certeza y confesión de por medio incluida, que sí haces todas esas cosas, propias del común de los mortales ;-). Adoro ese crucial momento en el que la gente se me humaniza: algunos, demostrándome que, en el fondo, sí pensaban...; otros, demostrándome que, además de pensar, sí hacían también otras cosas... :-)
Un beso grande.
Jajaja, por lo que dices miedo me da la imagen de "cerebro con patas" que estaré dejando con mi blog y comentarios, tendré que poner un post desarrollando ese penúltimo párrafo, dando mi opinión sobre los últimos fichajes del Madrid por ejemplo.
Es que sólo pensando puedes ganar mucho en conciencia, pero como te cebes mucho acabas medio loco... tengo un amigo que ha acuñado el término "sobrecarga cognitiva" que me encanta y puedo dar fe que también he pasado por eso y no es la situación ideal ;-)