En muchas ocasiones suele ocurrir que tenemos que enfrentarnos a asuntos importantes que generan estrés, especialmente si se trata de hacer cosas delante de otras personas, como dar una charla en público, hacer un examen, una entrevista de trabajo, etc. Parece que la aparición de un cierto nivel de ansiedad es inevitable, pero, ¿es controlable?
El tema viene a que el pasado jueves 15 de junio era el dia de la defensa de mi tesis doctoral. La tesis se ha de defender ante un tribunal, que era quien la tenía que evaluar. Para ello se han de contestar a las preguntas sobre las ideas desarrolladas en ella. La aparición de un nivel de estrés parecía inevitable, han sido muchos años de años de trabajo, de esfuerzo, de momentos en los que no se ve la salida, momentos en los que se quiere abandonar, momentos en que hace falta apoyo. Un punto de apoyo muy importante fue la Federación de Jóvenes Investigadores. Si os interesa el tema no dejéis de visitar esta página, y no lo digo sólo porque yo haya estado implicada en su junta directiva, que también, jeje, sino porque hay muy buena gente ahí, y, desde luego, porque no hay nada como conocer otras experiencias semejantes.
Los seres humanos somos seres extraños; cuanto más atentos debemos estar para hacer las cosas mejor, más ansiedad surge y menos eficaces somos. Siendo el acontecimiento de tal magnitud, yo no podía permitirme estar excesivamente nerviosa el día de la defensa de la tesis, pues durante un par de horas tenía que responder lo mejor posible al tribunal. Como las cosas no se podían quedar así, había que hacer algo antes, unos días antes... Muchas personas tienden a eliminar el posible estrés sólo mediante diferentes métodos de relajación. Desde luego que así se elimina el estrés físico, pero hacer únicamente eso me parece, en buena medida, desviar la atención del problema principal. Para mí lo más efectivo fue examinar los distintos matices del problema y afrontarlos de la mejor manera posible.
De ahí el título del post: con la bola anti-estrés me refiero simplemente al coco de cada persona con el cual trabajar los síntomas de ansiedad hasta disminuir su intensidad. Los síntomas pueden ser muy variados, aunque el más típico creo que es el miedo al fracaso. Así que lo que hice fue enfrentarme a mis fantasmas, uno a uno. No puedo decir que lograra eliminar el estrés del todo, pero desde luego sí que creo que lo mantuve a raya y, por lo menos, los días anteriores no sufrí tanto por el “acontecimiento”. Espero conservar un buen recuerdo para el futuro; no salió perfecto, pero salió razonablemente bien.

A mí me va bien hacer yoga, me lo recomendó una compañera, cuando estoy estresada me lo quito así.
Gracias por tu comentario, Marta! me parece genial que te vaya bien el yoga. Creo que cada uno tiene que encontrar lo que mejor le sirva para relajarse, independientemente de lo que hagan los demás, pues cada persona es distinta.
Yo tengo mi bola-anti stress:
Práctico mucho deporte
Medito
Y bueno tengo buen sexó el mejor relajante.
saludos , desde Costa Rica
:)
Hola Robert, bienvenido a mi blog!