A veces pensamos que ojalá no tuviéramos que hacer las cosas que tenemos que hacer, en irnos a otro sitio, estar en la playa sin hacer nada, en no tener que trabajar nunca más.... A veces soñamos despiertos. Luego a veces también ocurre que nos sentimos culpables de no haber aprovechado el tiempo.
No es que haya que calificar de vaga a la gente cuando evita las cosas a hacer. En realidad lo que pasa que cree que los beneficios de no hacer sus tareas o enfrentarse a las dificultades que conlleva, son mayores que los costes de hacerlas. Parece más fácil “dejar para mañana” que ponerse con una tarea pesada. Sin embargo, no se están considerando dos costes importantes. Estos son:
- Antes de decidir no hacer algo, nos torturamos literalmente durante horas con un montón de buenas excusas y razonamientos para convencernos de que es mejor no hacer eso de momento (o no hacerlo nunca). La verdad es que haber hecho lo que debíamos nos hubiera costado menos dolores de cabeza.
- No parece que la gente sea más feliz cuando hace poca cosa o nada. Según han demostrado algunas psicólogas como Magda Arnold, a la gente le va mejor cuando tiene un proyecto en la vida a largo plazo y se dedica a él de manera constante y relativamente tranquila. La vida fácil y sin responsabilidades, entonces, solo puede ser buena de manera temporal (como las vacaciones), si no, llega a ser algo fastidioso.

Qué interesante esto, aunque veo que son dos cosas algo distintas...
Por una parte el tremendo gasto energético de posponer una y otra vez las tareas importantes en vez de afrontarlas y hacerlas, con lo que básicamente estoy de acuerdo. Aunque creo que esto se debe combinar con una selección adecuada de esas tareas importantes y descarte del resto, porque si no te puedes pasar las 24 horas afrontando tareas y el estrés no es buena condición tampoco.
Y nuevamente coincidir contigo en que la felicidad no se consigue por medio de la pereza, las vacaciones esas en las que "no haces nada" (si alguna vez es en verdad así) son gratificantes porque has estado trabajando antes, unas vacaciones eternas no tienen sentido, a la gente que le toca la lotería después de una vida de currar duro igual se pega un año sabático tumbado en el sillón o en la playa, pero recobrado el equilibrio entran ganas de embarcarse en proyectos (aunque con unos millones en el banco todo proyecto se ve de otra forma, jeje).
Tengo referencia de algunos experimentos de aislamiento sensorial que parecen demostrar que no estamos diseñados para la pereza, sino más bien para la actividad (pero no para la actividad rutinaria). Erich Fromm, psicólogo y escritor de cierta fama que no sé si te suena, incide mucho en esta idea en muchos de sus libros.
Pues si, son cosas que no se suelen tener en cuenta. pero nada mas leer estos "costes" empece a pensar en ellos y a entender a que se referian, especialmente el primero. Parece que no pero hay una sensación de libertad y liberación muy agradable cuando se hace lo que hay que hacer. Yo era más de "dejar para mañana" y claro, no podía pensar en otra cosa que en las cosas que tenia que hacer y que no hacia. Eso sí, hay que ser suficientemente autodirectivo como para saber cuanto pueden cundir las 24 horas del dia y a qué hay que dedicarse cada vez. Y esto a veces no es facil, pero con el tiempo...
Ja,ja,jaa,, sí es verdad, menudo lavado de cerebro que nos pegamos cuando no queremos hacer algo e intentamos autoconvencernos de que es mejor no hacerlo. En la mayoría de los casos no conseguimos quitarnos el añadido "cargo de conciencia" que inevitablemente nos queda.
Referente a lo otro que comentas sobre si estamos mejor sin hacer nada yo creo que en general es malo para el cerebro además de improductivo. Yo me moriría, no podría soportar no hacer quinientas cosas y tener algún proyecto de futuro, creo (estoy casi segura) de que enfermaría mentalmente.
Sí, esta claro, la comedura de coco puede ser muy intensa, y lo peor es que parece que nadie nos advierte de ello, de esos "peligros". Parece que cada cual se tiene que apañar como pueda con esa carga. Podria pensarse que que no es grave, pero desde luego causa más malestar que, por compararlo con algo, ir al cine y que la pelicula no guste.