La filosofía del éxito (II): esquivándola de la mejor manera posible
Bueno, habíamos visto antes las razones por las que por estos lares vivimos sumidos en el estrés (unas temporadas más que otras). Veamos ahora qué se puede hacer para sobrevivir a esta cultura del éxito. Todo lo que voy a contar es una recreación basada en lo que ya han dicho psicólo@s y filósof@s antes.
Es evidente que el hecho de dar prioridad a tener éxito en la vida (no sólo profesional, sino también en el juego, en el amor, etc), hace confundir el valor del individuo con su propia valía como persona. De esta forma, y puesto que lo que importa simplemente es tener éxito, ya desde el colegio no se ve del todo mal a quien copia, incluso se habla abiertamente de cómo hacer las mejores “chuletas”.
Sin embargo, el obligarse a obtener éxito a cualquier precio, entre otras cosas, no tiene en cuenta las limitaciones concretas que cada persona tiene. Los seres humanos somos falibles por naturaleza. Además de que no todo el mundo destaca en todo. Si alguien no destaca en nada en concreto, ¿vale la pena agobiarse? A lo mejor, yo no tengo oído musical y no llego a ser una virtuosa del piano, pero eso no impide que no me pueda divertir tocando. De hecho, me divierte. Se puede hacer lo que puede hacer. Si en vez de sacar la carrera en cuatro años lo haces en ocho, que va a pasar? Cuéntamelo. Con la práctica todo puede mejorarse, pero si una persona es baja de estatura, no puede ser alta. Preocuparse por eso sólo le impide aprovechar el tiempo para pensar en cosas útiles.
En el fondo, ¿valoramos realmente acumular éxitos y más éxitos?. Aparte de las ventajas que eso nos da, como había dicho en la primera parte, ¿disfrutamos más de la vida? La mejor forma de ver esto es pensar en los buenos amigos/as de cada cual: ¿qué es lo que valoramos en ell@s? Seguro que nos alegramos de las cosas que consigan. Pero antes que eso los hemos elegido por otras razones que nada tienen que ver con su currículum, con las carreras que tengan o con las notas que sacaron. Yo al menos creo que lo hice así, aunque fue una decisión inconsciente, claro.
Debido a la generalización de la filosofía del éxito se ha relacionado el “fracaso” en la búsqueda de un objetivo con la infelicidad. Si el objetivo para ser feliz en la vida es “no fracasar”, entonces necesariamente se relaciona el fracaso con la infelicidad. Pero podemos pensar en personas que se han dedicado a otra cosa distinta de lo que estaban probando a hacer en un primer momento. Eso es “fracasar” según la terminología de la filosofía del éxito. Sin embargo, al ver y comprobar que alguna de esas personas es feliz con lo que nuevo que hace, no estamos más que refutando la idea de que el éxito sea un valor fundamental. En definitiva, como decía un profesor mío, las cosas que se hacen, sean las que sean, hay que mirarlas con cariño, sin preocuparse de otra cosa.


diego dijo
En efecto, hay que esquivar la "filosofía del éxito" superficial, y dejarse abrazar por la verdadera filosofía, en la que el éxito no es más que emprender con entusiasmo pero sin grandes expectativas el propio camino, una búsqueda de conciencia y felicidad que nunca acaba, pero que a la vez da seguridad suficiente para no volverse loco ni caer en el abotargamiento. Saludos ;-)
15 Junio 2006 | 06:06 PM