La filosofía del éxito (I): ¿algo necesario?
Hoy en día y especialmente en la sociedad en que vivimos, se tiende a apoyar más que nunca la filosofía del éxito, como uno de los valores mejor considerados. Lo que cuenta y lo que se valora socialmente no es cómo eres, sino qué haces. Esto, obviamente, no es nada nuevo. Lo nuevo es saber si esta idea se puede refutar y si compensa hacerlo. Pienso que sí.
Creo que es importante señalar, en primer lugar, que este valor se nos inculca ya desde el colegio. Ya desde primaria (o como se llame ahora, que yo soy de cuando la EGB…) se enseñan valores como el compañerismo, la convivencia, la tolerancia, etc… que están muy bien. Pero implícitamente lo que de verdad está claro es que si no apruebas, no pasas de curso. Y no sólo es eso, sino que además es deseable sacar buenas notas. Incluso se llega a crear una cultura de competitividad con el resto de la clase. Fallar en el colegio es un fracaso escolar y tú un fracasado o una fracasada.
Esto sí, no importa cómo seas, da igual que seas una persona maja, auténtica, leal a tus amigos y amigas…. La chavalería en el colegio aprende que tienen que aprobar. Así que está muy bien enseñar otros valores como el compañerismo pero implícitamente el principal valor que importa es el éxito en la vida, sobre todo profesional.
Si trasladamos este aprendizaje de valores en la infancia al mundo adulto, es fácil comprender que la dinámica sigue siendo la misma. Se destaca de la gente lo que hace, más que lo que es. Parece que buscar el éxito es sólo una forma más de funcionar en la vida pero, en realidad, tiene sus consecuencias, graves. Dado que otros valores son menos importantes, favorece la aparición de ciertos tipos de personas. Por ejemplo, “trepas”, gente que hace lo que sea con tal de llegar a conseguir lo que quieren. Se favorece también la hipocresía y así ocurre que gente que no tiene en ninguna estima a una persona, sólo la alaba por lo que le pueda ofrecer.
Cualquier persona del mundo occidental convive día a día con esta filosofía. Obviamente lograr un éxito reporta claras ventajas. Por ejemplo, sacar una carrera universitaria tiene un valor importante pues permite, por lo general, tener más salidas en el mundo laboral.
Pero una cosa es tener conciencia de sus ventajas y otra es vivir sólo para eso. Y no me refiero sólo a la gente que vive esclava del éxito, como esa persona en la que estas pensando, no, me refiero a cualquier persona, como tú o yo cuando tratamos de ir más allá de nuestros propios límites en exceso; cuando el trabajo nos agobia y no llegamos a lo que nos piden e intentamos hacer más cosas de las que física y humanamente es posible.
Bueno, pues todo esto lo cuento, como he dicho antes, porque creo que puede refutarse. Podemos luchar por unos objetivos. Eso está bien. Pero pienso que no hace falta renunciar a esforzarnos por lograr lo que queremos para vivir sin correr el riesgo de pillar una úlcera .


niceday referenció
La conquista de la felicidad
... está el excesivo miedo al fracaso. En esta sociedad más que en ninguna otra, lograr el éxito a través de la realización de cualquier actividad tiene grandes ventajas, sin embargo realizar esa actividad...
24 Junio 2006 | 01:21 AM