La Coctelera

niceday

La vida es un directo (life is live)

Categoría: Idea irracional 03 Maldad

14 Junio 2007

Relaciones individuales y familiares

Ultimamente me pica mucho la curiosidad por conocer las razones del comportamiento de las personas a través de sus orígenes familiares. Me parece muy interesante saber de qué manera la influencia de la familia puede afectar al entendimiento mutuo entre individuos.

En muchas ocasiones esperamos que la gente de alrededor, nuestras amistades especialmente, se comporten tal y como hemos visto en casa. Pero eso no siempre es así, porque en cada casa se dan unas formas de actuar distintas.

Por todo el mundo es sabido que dentro de cada familia rigen unos patrones y una dinámica de comportamiento. En algunas, sus miembros son más locuaces, en otras, más autoritarios, en otras se crean dependencias mutuas, etc.

Así, a veces buscamos un determinado gesto de complicidad o de aprobación en un colega. Este no nos lo da y nos sentimos mal. Sin embargo, lo que puede haber ocurrido es que en su familia su forma de ofrecer gestos de complicidad o aprobación no se haga del mismo modo que en la nuestra. A lo mejor esperabamos una palabra confortable pero tan sólo nos ofrece una mirada...

Después de darle vueltas y de buscar cosas, encontré el otro día un artículo sobre este tema. En él clasificaba a las familias en cuatro tipos en función de dos variables: control y afectos. Control se refiere a la necesidad de la existencia de normas que se considera que es necesario cumplir en el seno de la familia. Los afectos se refieren a la relación más o menos íntima entre sus miembros.

Así pues, los cuatro tipos de familias que podrían darse en función de estas dos variables serían los siguientes: familias autoritarias, asertivas, permisivas y negligentes.

Las familias autoritarias serían aquellas en las que prima el control y el cumplimiento de las normas antes que los afectos. Primero se ha de cumplir con el deber y si lo cumples, te ganas el cariño de la madre o del padre.

Las familias asertivas son las que manejan estas dos variables por igual y en la misma medida. Te quieren, pero también quieren que trabajes por tu futuro y seas una persona responsable.

Las familias permisivas dan más importancia a los afectos que a las normas, al control. Tratan de que te sientas bien y si un día no quieres estudiar, te lo perdonan.

Y, por último, las familias negligentes, no dan importancia a ninguna de las dos variables, ni control, ni afectos. Son familias que pasan de todo.

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29 Junio 2006

Los partidos de la vida

Se dice que el fútbol es un reflejo, a escala, de muchos de los aspectos básicos de la vida, emoción, penas, alegrías, sufrimiento, etc. En estos días, inmersos en pleno mundial, se observa mejor que nunca.

Miles de aficionados y aficionadas se hunden cuando las cosas no salen como cada uno/a quiere, encajar un gol... y se acabó todo... Igual que en el día a día, un contratiempo, algo inesperado genera inevitablemente una frustración.

Sin embargo, la buena noticia es que parece ser que esa frustración podría ser evitada en cierto grado. Pongamos el caso en el que se culpa al arbitraje de la derrota del equipo por el que apuesta cada cual. ¿Tendríamos la misma reacción si...?

a) Se comete una falta clara y el árbitro, sin razón aparente, no la pita.

b) Se comete una falta y el árbitro justo en ese momento se desmaya por el calor y no la pita.

El resultado en los dos casos es el mismo. Se comete una falta y no se pita. Sin embargo, ¿por qué en el segundo caso el enfado no es igual que en el primero? Esto ocurre porque en el primer caso, a diferencia del segundo, se mantiene, seguramente de forma inconsciente, una actitud subjetiva y moralista por la que se exige al árbitro que no cometa ni un sólo error.

Entonces, ¿cabrearse con el arbitraje es, en general, una actitud razonable? En un primer momento parece inevitable, pero ¿tiene sentido seguir enfadándose durante más tiempo? Pues es obvio que el árbitro es humano y es también sabido que los seres humanos, por su naturaleza biosocial, son falibles.

Así que de ellos, en un momento u otro, no se pueden esperar más que errores. No es ley de Murphy, es la simple realidad. Por lo tanto, no parece que mantener el enfado sea realmente una actitud muy razonable, a menos, claro, que alguien quiera acabar con su hígado.

Y si eso vale para el fútbol, también debería valer para la vida.

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Sobre mí

  • He dedicado este blog a estudiar a Ellis y su teoria de las ideas irracionales
  • "Quien no vive con una filosofía explícita y consciente vive maniatado por una filosofía implícita e inconsciente" - Diego Arranz

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