Categoría: Idea irracional 01 Aprobacion
29 Diciembre 2007
¿Has pensado alguna vez las estrategias que desarrollas a la hora de relacionarte con los demas? ¿Cómo entablas conversación, cómo la mantienes, qué tipo de conversación mantienes?
Hay estrategias que funcionan mejor y otras que funcionan peor. No quiere decir que ninguna sea la mejor ni que ninguna sea la peor, pero sí es verdad que hay gente que tiene unas relaciones más profundas y otras personas relaciones más superficiales. Unos tienen más y otros menos. A veces nos basta, otras veces no.
Hay quien monopoliza los temas y hay quien sólo afirma o corrobora lo que otras dicen. Hay quien habla de cualquier cosa y quien no sabe sacar temas, por muy interesantes que pudieran ser.
Hay una cosa que esta clara. La gente auténtica es la que a la larga tiene mayores posibilidades de mejorar sus relaciones personales. Aunque hay muchas definiciones de autenticidad, vamos a referirnos a la más intuitiva, la que nos dice que una persona auténtica es una persona que actúa más o menos coherentemente con su pensamiento.
Lo que esta claro es que una persona que siempre dice a todo que sí, que afirma y corrobora lo que otras proponen, que no muestra tristeza, cansancio o cualquier otro signo propio de la condicion humana en las relaciones con los demás, no nos la creemos. No nos creemos que esa persona sea auténtica, que realmente sea así como se muestra, pues es humanamente imposible que esté alegre todo el rato, que esté de acuerdo en todo o que sólo sepa sonreir a los demás.
Esto mismo ocurre en otros ambitos. A un/a representante institucional se le supone una actuación conforme a lo que ha de decir su institucion, no como persona. No nos creemos en absoluto que actua como persona (ni falta que hace). Y lo vemos porquenunca tiene dudas sobre lo que dice, nunca vacila. Esto es porque esta actuando como representante institucional. El episodio tan parodiado que sufrió el Jefe del Estado español no hace mucho fue precisamente un acto humano por ser una salida de la norma, de lo correcto, de lo que se espera que haga un Jefe de Estado. Por un momento no actuaba el representante de España, sino la persona que ejercía esa representación.
Por la misma razón, las personas que nunca se perturban, que nunca parece que salgan de sus casillas, que nunca tienen una palabra fea, no nos las podemos creer. Estarán representando a su ideal de persona, pero está claro que no son ellas mismas.
En conclusión, sé auténtico/a si quieres ser creible. Con Daniel Innerarity decimos: lo contrario a la sinceridad no es la mentira, sino la repetición, el automatismo, la rutina.
servido por niceday
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20 Junio 2007
El otro día estaba comiendo tranquilamente con mi prima en su casa. Ella mostraba interés por mejorar un poco su inglés. Así que, a lo tonto, mientras comíamos, nos pusimos a jugar a que hablábamos en ese idioma. Luego seguimos intententando descifrar el significado de algunas letras de canciones en inglés. Llegamos a la canción Life is live, con sus palabras homófonas, pero de tan distinta semántica.
Me preguntó que entendía yo por tal expresión y le contesté que yo entendía que la letra venía a decir que la vida es como un directo. Es decir, que la vida es como una actuación de un concierto en directo, en la cual es inevitable que todo el mundo cometa errores y fallos. Y que esto es así precisamente porque no hay ensayos previos. Asi que el mensaje de la canción sería que no hay una razón para preocuparse ni buscar el perfeccionismo en cada cosa que llevemos a cabo. No tiene mayor importancia, en la esencia misma de la vida está el cometer errores.
Mi prima salió satisfecha con la explicación y aún le apeteció considerar y escuchar otra vez con más atención esta canción. La verdad es que no sé si la canción profundiza en estas cuestiones filosóficas, pero a mi me gusta pensar así.
Con esta anécdota quería explicar, ya estaba tardando, el lema que rige mi blog, para que entendais por qué me gusta.
servido por niceday
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14 Junio 2007
Ultimamente me pica mucho la curiosidad por conocer las razones del comportamiento de las personas a través de sus orígenes familiares. Me parece muy interesante saber de qué manera la influencia de la familia puede afectar al entendimiento mutuo entre individuos.
En muchas ocasiones esperamos que la gente de alrededor, nuestras amistades especialmente, se comporten tal y como hemos visto en casa. Pero eso no siempre es así, porque en cada casa se dan unas formas de actuar distintas.
Por todo el mundo es sabido que dentro de cada familia rigen unos patrones y una dinámica de comportamiento. En algunas, sus miembros son más locuaces, en otras, más autoritarios, en otras se crean dependencias mutuas, etc.
Así, a veces buscamos un determinado gesto de complicidad o de aprobación en un colega. Este no nos lo da y nos sentimos mal. Sin embargo, lo que puede haber ocurrido es que en su familia su forma de ofrecer gestos de complicidad o aprobación no se haga del mismo modo que en la nuestra. A lo mejor esperabamos una palabra confortable pero tan sólo nos ofrece una mirada...
Después de darle vueltas y de buscar cosas, encontré el otro día un artículo sobre este tema. En él clasificaba a las familias en cuatro tipos en función de dos variables: control y afectos. Control se refiere a la necesidad de la existencia de normas que se considera que es necesario cumplir en el seno de la familia. Los afectos se refieren a la relación más o menos íntima entre sus miembros.
Así pues, los cuatro tipos de familias que podrían darse en función de estas dos variables serían los siguientes: familias autoritarias, asertivas, permisivas y negligentes.
Las familias autoritarias serían aquellas en las que prima el control y el cumplimiento de las normas antes que los afectos. Primero se ha de cumplir con el deber y si lo cumples, te ganas el cariño de la madre o del padre.
Las familias asertivas son las que manejan estas dos variables por igual y en la misma medida. Te quieren, pero también quieren que trabajes por tu futuro y seas una persona responsable.
Las familias permisivas dan más importancia a los afectos que a las normas, al control. Tratan de que te sientas bien y si un día no quieres estudiar, te lo perdonan.
Y, por último, las familias negligentes, no dan importancia a ninguna de las dos variables, ni control, ni afectos. Son familias que pasan de todo.
servido por niceday
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1 Abril 2007
¿Te has preguntado alguna vez por qué muchas veces las cosas no salen como a tí te gustaría que salieran? ¿O por qué esa persona desagradable sigue molestando? A veces nos gustaría que las cosas fueran de la manera que a nosotros nos favorece, o que no tuvieramos que tratar con determinadas personas.
No obstante, hay cosas, como ya sabemos, que escapan a nuestro control y no podremos evitarlas. Conoceremos personas cuyo trato es difícil, personas que pueden tener envidia de otras, y personas que sólo buscan su propio bienestar, sin importar qué le pasa al mundo. Y no siempre podremos evitar que se nos escape el autobús, o que un plan de playa y sol nunca se estropee por mal tiempo.
Aun así, por mucho que lo sepamos, hay que reconocer que el que no salgan las cosas como nos gustaría es algo que resulta fastidioso. Sin embargo, está claro que la realidad es la realidad. Mejor que llorar porque las cosas son así, podemos esforzarnos por entender la razón de que ocurriera de esa manera, aunque no fuera conveniente a nuestros deseos.
Por ejemplo, habíamos quedamos con una persona y nos falla. No es una situación agradable, pero es algo que entra en el conjunto de sucesos posibles. O, en otro caso, se estropea la tele cuando estamos viendo el partido más emocionante de la temporada. Tampoco sirve de nada ponerse a llorar ya que siempre existe alguna probabilidad de que la tele se estropee. Y esa probabilidad es aun mayor si la televisión estaba ya vieja.
Del mismo modo, el hecho de que conozcamos a alguna persona que nos hace la vida imposible no es algo improbable en una sociedad de individuos y relaciones sociales. Vivimos relacionándonos porque la vida es más agradable con amig@s. Entra, pues, dentro de los sucesos posibles, el que conozcamos a gente maja o no tan maja.
Pero otras veces también somos nosotr@s quienes tentamos a la suerte... o quienes enseñamos (inconscientemente) a los demás determinados comportamientos. Uno típico es que no hace falta que nos apoyen cuando lo necesitamos... y luego nos quejamos de que no recibimos ayuda, pero claro, es que había una razón para ello!
Creo que siempre existe una razón objetiva para todo. Una razón que puede provenir de lejos, pero está ahí, en algún lugar, oculta en cualquier parte. No es fácil encontrarla y en absoluto es sencillo verla porque muchas veces implica ampliar nuestras miras: ver más allá de lo que vemos, buscar el porqué de las cosas o entender el comportamiento de las personas.
servido por niceday
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12 Octubre 2006
Hoy quiero tocar un tema educativo. El autoritarismo como actitud familiar entre padres (especialmente), madres e hij@s. Por suerte ya está cayendo en desuso, sin embargo la generación que lo ha sufrido está pagando aún sus consecuencias.
Haber tenido padres autoritarios, según el modelo tradicional familiar, tiene varias consecuencias negativas para quien recibe esa actitud jerárquica.
En primer lugar se presupone que el niño/a que recibe esa educación no sabe actuar sólo. Esto puede ser cierto en las primeras etapas de la vida, pero deja de serlo a partir de cierta edad. El problema es que la actitud apenas cambia con el crecimiento de la criatura.
Como consecuencia, el hijo o la hija toman por bueno todo lo que se les dice. En cambio toman por malo cualquier actitud que muestre independencia a la hora de tomar de decisiones. Esto conlleva de una forma inmediata a la pérdida de autonomía.
Esta actitud autoritaria es vista como algo normal (corriente) en el hijo o hija, pues se impone desde que nace. Como se considera normal, se percibirá durante toda la vida, asumiendo por lo tanto que otros son responsables de lo que un@ hace.
Esto se manifiesta en todos los aspectos de la vida. Por ejemplo: la persona se organiza en función de parámetros externos, no de lo que ella piensa que es más conveniente en cada momento. Se adapta a lo que hay y no se plantea la opción de modificarlo. Esto puede concretarse, entre muchas cosas, en el uso del tiempo, tema del que ya hablé en otra ocasión.
Además espera que sean los demás quienes le digan (esto no siempre es consciente) si lo que hace agrada o no. Espera aprobación o rechazo, pero siempre actúa esperando, nunca o casi nunca por iniciativa propia.
A un nivel más amplio, termina aceptando puestos de trabajo de poca iniciativa y responsabilidad. Las relaciones sociales también vienen contaminadas. Se basan muchas veces en prestar más atención a lo que quieren otras personas que a plantearse, si quiera alguna vez, qué le gusta a esa persona.
La única forma de acabar con el bagaje del autoritarismo sería siendo conscientes del mal que puede causar a todos los niveles.
servido por niceday
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28 Septiembre 2006
¿Sabemos si lo que decidimos proviene realmente de nosotr@s mism@s? No es una pregunta sin sentido, a nada que nos paramos a pensar.
La publicidad, por ejemplo, nos hace familiares con ciertas marcas. Por eso, las marcas que se anuncian, sean del tipo que sean, alimentación, limpieza, vestido, automoción, etc, suelen ser más fáciles de retener. En cambio las que no se anuncian no nos suenan tanto.
Las opiniones que aparecen en los diarios, igualmente, también se nos hacen más familiares que las que no aparecen. (Alguien podría pensar que hay suficientes periódicos que cubren todas las tendencias ideológicas posibles. No lo veo así. Basta pensar dónde nos situamos, en un país dentro del primer mundo y en un contexto histórico determinado).
Fromm decía que los miembros de un grupo, además, también tienden a uniformarse en cuanto a opiniones, forma de vestir, vida que llevan, simplemente por la razón de no sentirse de alguna forma aislados.
Ellis hablaba de ideas irracionales. Éstas no eran consideradas como tales por la población. La razón de que no se consideren irracionales puede parecer divertida: la gran mayoría de la gente las ve y las comparte como lógicas.
Ahora parece que el miedo, anónimo censor, lleva a suspender una obra de Mozart en Alemania. Consigue así que la teórica libertad de expresión, si es que aún existe en grado suficiente, mengüe todavía más.
servido por niceday
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21 Julio 2006
¡Cuántas veces no hemos sabido cómo decir que no a algún colega que nos proponía algo que no nos apetecía nada! Al final hemos acabado yendo a regañadientes, pensando que todo sea por la amistad...
Tres cuartos de lo mismo pasa con otros asuntos más relevantes en la vida. Conozco gente que no intenta siquiera dedicarse a la profesión que le gusta porque se siente avergonzada de ella. También a gente que se casa en vez de unirse como pareja debido a la posible reprimenda familiar.
Sin embargo, teóricamente sabemos que las posibilidades que tenemos de hacer cosas son mucho más amplias: a esa amistad podíamos haberle respondido tanto sí como no, podemos dedicarnos a una profesión o a otra, somos libres de elegir nuestro propio estado civil. En estos casos, por el contrario, se limitaban a tomar la decisión que parecía satisfacer a los demás.
Es decir, tenemos casi infinitas posibilidades de elección. ¿Por qué elegimos un puñado? ¿Por qué, además, ese puñado de opciones elegidas son las que estarían satisfaciendo a otras personas?
Fromm escribió una vez que el ser humano en esta sociedad había alcanzado unas cotas muy altas de libertad. Tales cotas serían abrumadoras para él. Ante ello, limitaría y restringiría su libertad a un cómodo marco de referencia que controlaría, confortable y práctico.
En vez de ejercer la libertad plena, el individuo se permitiría restringir sus posibilidades de elección a las opciones, gustos y decisiones de los demás.
Hay que admitir que en realidad es un método cómodo, pues hacer lo que otras personas quieren, exculpa la responsabilidad individual. Es práctico, porque cada cual sabe a que atenerse, y es controlable, sólo hay que dejarse llevar, no pensar, dejar que otras personas piensen por un@ mism@.
El coste, sin embargo, es alto. Significa renunciar a muchas de las propias necesidades y preferencias.
servido por niceday
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6 Julio 2006
Las personas nos relacionamos constantemente. Nos damos apoyo, consuelo, nos entusiasmamos o nos enfadamos, nos divertimos o nos entretenemos juntas. La riqueza emocional que dan los amig@s es incomparable con cualquier otra.
Las relaciones personales pueden ser más bien libres o pueden estar más basadas en la dependencia. Para que una relación sea fructífera hay que tener en cuenta tanto lo que yo quiero como lo que quieren otras personas. Esas cosas a veces no son compatibles.
Igual que en el mundo real, lo mismo ocurre en los blogs. Está claro que un blog no va a gustar a todo el mundo, pretender eso sería puro perfeccionismo. Es innegable que sería muy agradable que le gustara a bastante gente. Y sobre todo que alguien comentase algo. Pero no podemos obligar a nadie a ello: el yo comento porque tú comentas y luego espero que vuelvas a comentar, asfixia. Eso puede durar una temporada pero tiene, desde ya, una fecha de caducidad. No vale la pena vendernos a los otros por eso, pues no hacemos más que esclavizarnos, en cierta manera.
Hay quien sólo escribe para ser leid@ por el mayor número de personas posible u obtener el mayor número de comentarios. Para ello, va haciendo comentarios a diestro y siniestro en otros blogs esperando obtener la misma respuesta en el suyo. Eso es genial si se consigue. Pero crea mucha ansiedad si alguna vez no supera el número deseado de lectores y lectoras. De hecho, el estrés es permanente ya que nunca va a saber si dejará de recibir comentarios alguna vez. Tampoco sabe que harán en el futuro el resto de bloguer@s, se pueden cansar y dejar su blog, irse de vacaciones, etc...
En cambio, escribir un blog por placer es distinto. La escritura entonces, por sí sola, produce unas sensaciones altamente satisfactorias: relaja, entretiene, sirve para desconectar, realiza, etc. Los comentarios que se hacen en otros blogs son sencillamente altruistas. Se escriben por gusto, porque el post es interesante y hay algo que decir, porque nos gusta hacerlos. En este caso, el objetivo de comentar en otro blog es el comentario en sí, y no el número de comentarios que calculamos recibir a cambio en el nuestro. Escribimos y nos escriben, pero no hay ataduras, no hay ninguna sensación de cumplir con otros compromisos. Nos vemos más libres, llevamos el ritmo que queremos. Es evidente que, en este caso, las relaciones humanas son mucho más sinceras y duraderas en el tiempo.
servido por niceday
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